Un lugar para comer bien y jugar sin prisas.
Martinillo es uno de esos lugares a los que dan ganas de volver. Tiene una carta completa para los adultos y buenas opciones para los niños, incluyendo algo poco común en los menús infantiles: verduras en forma de crudités. La ludoteca cuenta con varias cuidadoras y permite que los adultos entren al área de juego, haciendo que la experiencia funcione tanto para niños independientes como para quienes todavía necesitan tener cerca a sus papás.